Descripción
En una casa de la costa con ventanales grandes hay un modo de entrada que un detector de movimiento normal no cubre bien: romper el cristal. Para cuando el intruso ha entrado y se mueve dentro del salón, ya está dentro. Este detector escucha además el momento del golpe.
Son dos sensores en un solo aparato: un PIR volumétrico con lente de 24 zonas y 6 planos, que cubre 12 m con 88,5° en horizontal, y un sensor microfónico de rotura de cristal con alcance de 9 metros, que reconoce el sonido característico del vidrio al romperse. Es Grado 2 y tiene además certificación NFA2P. Inmunidad a mascotas de hasta 20 kg y 50 cm, tres niveles de sensibilidad, y una sola pila CR123A para unos cinco años. Compatible con Hub Plus, Hub 2 (2G y 4G), Hub 2 Plus, Hub Hybrid, ReX y ReX 2.
Cómo lo instalamos. Va en interior, a 2,4 m de altura según su ficha, y aquí la colocación tiene una exigencia doble: el PIR quiere ver de través el paso de la sala, y el micrófono quiere oír el cristal, así que debe quedar en la misma habitación que la ventana y sin un mueble alto o una cortina gruesa por medio. Nada de apuntarlo a la ventana ni ponerlo sobre un radiador. Alta por QR desde la app, test de zona de detección andando la sala y test de intensidad de señal antes de cerrar.
Si solo hace falta movimiento, el detector de movimiento de interior es más simple. Para que el aviso suene dentro de casa, la sirena interior. Y el resto, en detectores de interior Ajax.













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