Descripción
Es la pieza más repetida de cualquier alarma: el detector que vigila un espacio entero. Es un PIR volumétrico —lee el calor en movimiento— con lente de 24 zonas y 6 planos, que es lo que hace que detecte igual de bien a quien cruza de lado que a quien viene de frente.
Cubre 12 metros con 88,5° en horizontal y 80° en vertical, es Grado 2 y tiene tres niveles de sensibilidad. La parte que más se agradece en una casa con animales: inmunidad a mascotas de hasta 20 kg y 50 cm de altura, para que el perro no dispare la alarma cada noche. Habla con la central por radio de 868 MHz Jeweller, con hasta 1.700 m de alcance en espacio abierto, y funciona con una sola pila CR123A que dura unos siete años: se pone y se olvida.
Cómo lo instalamos. Va en interior, a 2,4 m de altura —la que indica su propia ficha— y mirando de través al paso obligado, no de frente a la puerta: un intruso que cruza el haz se detecta antes que uno que camina hacia el sensor. Nunca apuntando a una ventana, a una chimenea o a un radiador, que es el origen de casi todas las falsas alarmas. Se cuelga en el soporte SmartBracket, se da de alta leyendo su QR desde la app de Ajax, y antes de cerrar hacemos el test de zona de detección andando la sala y el test de intensidad de señal.
Si además quiere detectar la rotura de un cristal, el que hace las dos cosas es el detector PIR y rotura de cristal. La central que lo escucha es el Hub 2. Y el resto, en detectores de interior Ajax.













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