Descripción
Hay dos maneras de usar una cámara: que nadie sepa que está, o que se vea desde la calle. Este kit es la segunda. La cámara bullet es alargada y con visera, se identifica de lejos y trabaja antes de que pase nada: buena parte del valor de una instalación de vídeo es la gente que da media vuelta. Esa visera, además, hace de tejadillo: mantiene la lente seca cuando llueve y le quita de encima el sol rasante de última hora de la tarde.
Dentro de la caja van un grabador NVR de 8 canales y dos cámaras de 5 megapíxeles con infrarrojos de 50 m de alcance declarado, conectadas por PoE 802.3at: un cable de red por cámara, datos y corriente juntos. Los seis canales libres son la parte que se mira tarde: permiten empezar por la entrada y el garaje y añadir la piscina el año que viene sin cambiar el grabador. Y al hablar ONVIF/RTSP, las cámaras que se añadan no tienen por qué ser de esta marca.
Cómo lo instalamos. Cada cámara pide su propia tirada de cable de red hasta el grabador —la corriente va por ahí, así que no hace falta enchufe en el punto— y una superficie firme: fachada, alero o poste. La bullet se apunta con precisión a un tramo concreto (una valla, un camino de entrada), así que el ajuste fino del encuadre es la mitad del trabajo. El grabador queda en interior, ventilado, con el disco montado y configurado, y le dejamos el acceso desde el móvil funcionando antes de irnos.
El disco no viene incluido: para grabar en continuo se usa un disco de videovigilancia. Si prefiere una cámara más discreta bajo un alero, el mismo kit existe con dos cámaras turret. Y los grabadores sueltos, para cuando el sistema crece, están en grabadores NVR de Ajax.













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