Descripción
Un disco de ordenador y uno de videovigilancia no hacen el mismo trabajo. El del ordenador escribe a ratos y descansa; el de un grabador escribe las veinticuatro horas, todos los días del año, con cuatro u ocho cámaras volcando vídeo a la vez. Poner un disco de sobremesa en un grabador es la razón número uno por la que un sistema de cámaras aparece un día con la grabación cortada.
Este es un Western Digital WD20PURX de la gama Purple, la línea que el fabricante diseña específicamente para videovigilancia: 2 TB, formato 3,5″ e interfaz SATA a 6 Gb/s. Los discos de esa gama declaran funcionamiento 24/7, una carga de trabajo de hasta 180 TB al año y firmware AllFrame, pensado para reducir la pérdida de fotogramas cuando varias cámaras escriben en paralelo — que es exactamente el momento en el que un disco normal empieza a fallar.
Cómo lo instalamos. El disco va dentro del grabador, atornillado a su bahía y conectado con el cable SATA de datos y el de alimentación, y después se formatea desde el propio grabador —no desde un ordenador— para que quede con su sistema de archivos. Ahí decidimos también la retención: cuántos días se conservan y qué cámaras graban en continuo y cuáles solo por evento, que es lo que estira 2 TB o se los come en una semana. Se puede comprar suelto o ya montado en el grabador.
Los grabadores que lo llevan dentro están en grabadores NVR de Dahua y en grabador NVR de 4 canales de Hikvision. Y el resto de capacidades, en discos duros.













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