Descripción
Una PTZ no es una cámara fija más grande: es otra forma de cubrir un sitio. Donde harían falta tres o cuatro cámaras fijas —un patio grande, una parcela, un aparcamiento— esta barre sola. Gira 360° sin tope, de −5° a 90° con volteo automático, y su zoom óptico de 25 aumentos (5 a 125 mm) pasa del conjunto al detalle del fondo sin perder resolución: el zoom es de lente, no digital.
De noche llega hasta 100 metros con IR inteligente de seis leds, que baja la potencia cuando el objeto está cerca para que no salga quemado. El WDR de 120 dB salva la escena típica de aquí: la cámara mirando a una puerta con el sol de la Costa detrás. Lleva estabilizador de imagen —compensa las vibraciones del montaje en alto— y desempañado digital. Rango de trabajo: −40 a 65 °C.
Cuándo elegirla. Para vigilar un acceso concreto, una cámara fija es más sencilla y no tiene partes móviles que se desgasten: cámaras Dahua. La PTZ se justifica cuando hay superficie que barrer o hace falta seguir a alguien en directo.
Cómo la instalamos. Pide PoE+ (802.3at) o 12 V CC 2 A, así que lo primero es comprobar que el switch entrega esa clase de potencia: con PoE+ basta una tirada de cable de red por cámara. Es pesada: va sobre pared firme o poste, con el anclaje dimensionado para peso y viento y el cable por dentro. Después ajustamos los límites de giro y las posiciones preestablecidas, sin encuadrar la vía pública ni la parcela del vecino. Para grabar encaja con un NVR de 8 canales 4K, que lleva su propia fuente de 12 V y no alimenta la cámara; y el grabador necesita un disco duro de videovigilancia, que no viene incluido.













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