Descripción
Esta cámara no solo mira: oye y habla. Lleva micrófono y altavoz incorporados, así que desde el móvil se puede decir «ya voy» al que está en la puerta, tranquilizar al perro o avisar a alguien de que se le está viendo. Es pequeña —64 × 100 × 34 mm y 110 gramos— y de interior: se coloca en una estantería, en la entrada, en el pasillo o en el cuarto donde se guarda lo importante.
Graba a 4 MP (2560×1440) con un segundo flujo ligero para el móvil, comprime en H.265, H.264 o MJPEG y abre un ángulo de 92° en horizontal. De noche, un led de infrarrojos con alcance de 10 metros —suficiente para una habitación, no para un jardín—. Lleva WDR para las escenas a contraluz y se orienta 360° en horizontal y de −10° a 100° en vertical. Se alimenta por 12 V CC o PoE, con un consumo máximo de 2,89 W o 5,85 W según cómo se alimente.
Cómo la instalamos. Es la instalación más simple del catálogo: un punto de corriente (o un cable de red si se aprovecha el PoE) y una superficie estable. Lo que sí decidimos con usted es dónde, porque una cámara de interior tiene una parte delicada: no debe apuntar a las zonas privadas de la casa ni a la vivienda del vecino. La damos de alta en la app DMSS, ajustamos el encuadre y explicamos cómo apagarla cuando hay gente en casa.
Si el punto está fuera, bajo un alero, la que corresponde es la turret WiFi de 5 MP con doble iluminación. Si va a haber varias cámaras y grabación continua, el NVR de 4 canales con PoE. Y el resto, en cámaras Dahua de interior.













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