Descripción
Cinco megapíxeles (2880 × 1620) es la resolución con la que se resuelve bien la mayoría de una casa. Más resolución no siempre es mejor decisión: cada megapíxel de más ocupa disco y, en una instalación de varias cámaras grabando a la vez, eso se traduce en menos días de grabación conservados con el mismo disco. La regla práctica: 8 MP donde hay que identificar a distancia; 5 MP en el resto.
Monta óptica fija de 2,8 mm con ángulo de 100° a 110°, sensor progressive scan CMOS y True WDR/HDR para equilibrar zonas claras y oscuras. Infrarrojos hasta 50 metros, micrófono integrado, ranura microSD de hasta 256 GB para grabar en la propia cámara, funciones de inteligencia artificial y cifrado mTLS del vídeo. Grado IP65 y rango de −25 a +40 °C: sirve dentro y fuera.
Cómo la instalamos. Un cable de red por cámara hasta el grabador o el switch, que lleva datos y corriente a la vez: sin enchufes en la fachada. La altura se elige buscando el equilibrio entre «que no la alcancen» y «que se vea la cara y no la coronilla», y con una óptica de 2,8 mm —plano ancho— la distancia a la puerta es lo que decide cuánto detalle queda de una persona. Pesa casi medio kilo, así que va sobre superficie firme. Terminamos ajustando encuadre y grabación cámara por cámara.
Si en esa posición hay que leer una matrícula o reconocer una cara lejos, suba a la turret de 8 MP. El grabador está en grabadores NVR de Ajax, y el disco donde se guarda todo, en disco duro de 2 TB para CCTV.













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